martes, 19 de abril de 2011

Terremotos en la Rioja Baja


Los datos registrados por el Instituto Geográfico Nacional ponen de manifiesto la existencia de una actividad sísmica moderada en la Rioja Baja (ver tabla).

Desde principios del siglo XIX se han sucedido terremotos con intensidades entre IV y VIII (escala de Mercalli) y magnitudes entre 2,5 y 5,1 (escala de Richter). Estas escalas están basadas en el efecto o daño producido en las estructuras y en la sensación percibida por la gente (Mercalli) o en la energía sísmica liberada en cada terremoto, basada en el registro sismográfico (Richter). Para hacernos una idea, una intensidad VIII corresponde a un terremoto advertido por todos, la gente huye al exterior, derrumbe parcial en edificios normales y grandes destrozos en estructuras débilmente construidas; caída de chimeneas, monumentos y muros; los muebles pesados se vuelcan; cambio en el nivel del agua de los pozos; pérdida de control en las personas que conducen vehículos motorizados. En relación con la escala de Richter, un terremoto de magnitud 5 es equivalente a la energía liberada por la explosión de 199 toneladas de TNT. Como referencia, el terremoto de Arnedillo del 18 de marzo de 1817 dejó en ruinas 184 de las 200 casas de Préjano, destruyó el convento de Vico y en Arnedillo dejaron de manar las aguas termales, que volvieron a brotar en el mes de junio.
La actividad sísmica en la Rioja Baja parece estar relacionada con el cabalgamiento (falla inversa) que superpone los materiales jurásicos y cretácicos de la Sierra de Cameros sobre los terciarios de la Cuenca del Ebro. En el mapa se puede observar una cierta alineación de los epicentros de los terremotos siguiendo la traza en superficie de este cabalgamiento.

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