lunes, 11 de abril de 2011
Las "aguas dulces" de Grávalos (La Rioja)
Llama poderosamente la atención que en el entorno de Grávalos aparezcan manantiales cuyas aguas son muy diferentes desde el punto de vista químico. Junto a las aguas "sulfatadas" del balneario, aparecen manantiales como el de la plaza de Grávalos, la Fuente Nueva o las Solanillas con aguas "bicarbonatadas" de mineralización mucho más débil (entre 150 y 500 miligramos/litro, frente a los 2.500-3.000 miligramos/litro de las sulfatadas). Las diferencias tanto en la composición química como en la cantidad de sales disueltas en el agua se explican por los distintos tipos de rocas atravesadas, el esquema de flujo seguido (local o regional), la profundidad alcanzada y el tiempo de permanencia en la zona saturada.
De esta forma, las "aguas dulces" han atravesado, por lo general, formaciones rocosas pobres en yeso, su recorrido por el interior de la tierra ha sido de carácter local, la profundidad alcanzada, pequeña y el tiempo de permanencia, escaso. Estos factores condicionan la variabilidad en la composición química del agua y la fluctuación en el caudal de los manantiales, de forma que pueden agotarse en épocas de sequía.
Por el contrario, las "aguas sulfatadas" atraviesan rocas ricas en yeso que aporta a las aguas los sullfatos que posteriormente, por la acción de bacterias sulforreductoras, se transformarán en las especies de azufre disuelto, responsables del olor a "huevos podridos". El recorrido, profundidad y tiempo de permanencia de estas aguas en el interior de la tierra es mayor que en el caso anterior y, en consecuencia, presentan una mayor estabilidad en la composición química y una mayor regularidad en el caudal de los manantiales, a salvo de los vaivenes en las precipitaciones de lluvia, lo que les confiere unas propiedades muy importantes a la hora de su explotación en balnearios como el de Grávalos.
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